miércoles, 31 de julio de 2013

CARTA A MI AGRESOR SEXUAL

Quisiera empezar a escribirte una lineas, aunque sé que lo más seguro sea que no las leas, pero necesito hacerlo.
Necesito decirte tantas cosas...

Sin embargo no puedo mirarte a la cara. Ni escuchar tu voz.
¿Porqué yo? ¿Porqué decidiste destrozar mi infancia? ¿Con que derecho?

Todo lo que me hiciste desde los seis hasta los trece años aproximadamente me produjo un trauma de dimensiones catastróficas.
No tuviste suficiente con robarme la infancia que quisiste robarme parte de la adolescencia, camelándote aún más a mi familia y haciendo que yo no tuviera otro remedio que irme de casa.

¿Que podía decir entonces?
No podía decir la verdad. Solo me salía echar las culpas a mi familia. Decir que me fuí por su culpa.
Ahí empezaron mis problemas mentales. Mi trastorno actual. Mi ansiedad, mis intentos de suicidio, mi TLP.

Aún tengo pesadillas, aún sueño con tus repugnantes manos tocándome.
Aún lloro recordando pensando lo mal que llegó a estar mi padre por mi culpa (consecuencia de todo ésto)

Solo era una niña.
Y me robaste algo que jamás he podido volver a recuperar. MI INFANCIA.

El sexo a los seis años es una cosa que no toca, y asusta.
Ahora tu tienes una hija pequeña, tan solo es un bebé.
Piensa en todo ello. (...)

Ojalá ella pudiera saber toda la verdad el dia de mañana.


Quizá te interese escuchar a la creadora de la mayor fundación sobre casos de abusos sexuales, con sede en Barcelona: http://www.fbernadet.org/es/  muy interesante, por cierto y que presta mucho apoyo.

Desde aquí animo primeramente a todas ésas chicas de las que también abusaste, que se atrevan a decir la verdad, que no tengan miedo.
La verdad siempre gana.
Yo he sido la primera de todas en hablar porqué ya no podía más y no te he denunciado, porqué éste tipo de casos prescriben y en segundo lugar, creo que hay otras formas de pagar el mal que me hiciste.

¿Me siento impotente? si
Pero no voy a ir a matarte ni a destrozarte la vida. Dejaré que el Karma lo haga por si solo.
Me considero una buena persona. Me violaste, pero no voy a ir a denunciarte ni a matarte ni nada de éso.
Ya tengo suficientes problemas.

Aviso a cualquier persona que haya sido abusada, tenga la edad que tenga:

- NO OS LO CALLÉIS
- BUSCAD GENTE QUE HAYA PASADO POR LO MISMO
- TRATAROS LAS SECUELAS
- SE PUEDE SALIR ADELANTE

Y respecto a ti, señorito, no tengo nada que decirte ni que desearte, cómo ya he dicho, la vida o el Karma, lo pondrá todo en su lugar.
Yo no me rindo. Lucho para seguir sonriendo cada dia.


CADA PASO QUE HAGO ADELANTE, SONRÍO UN POCO MÁS Y LOS ECHOS HABLAN POR SI SOLOS.

http://aquestaetstu.blogspot.mx/

Mis primeros recuerdos de Abusos sexuales

Hace días que mi mente no hace más que volver a un punto de retorno de mi infancia.
Un punto de retorno asqueroso en el que abusaron de mi.

Es uno de los primeros recuerdos que tengo de abusos sexuales.

Me siento horriblemente mal, porqué es cómo si hubiera rebobinado una cinta de vídeo de ésas antiguas y se hubiera encallado justo allí.

No paro de soñar en éste suceso, de pensar en ello, etc... y hoy he decidido vomitarlo escribiendo la primera vez que recuerdo haber sido abusada sexualmente:

Para aquél entonces yo tenía seis años, aproximadamente.
Vivíamos en Sabadell, en una casa, me acuerdo, porque teníamos un patio con un pino gigante.

Recuerdo que llegué de catequesis con mi amiga S y nos pusimos a merendar pan con chocolate y miramos un poco la tele.

No sé porqué al cabo de un rato vinieron la madre de S (amiga íntima de la familia) y el hermano mayor de S, ( I )

Yo ya tenía miedo de I, o sea que no creo que fuera la primera vez, pero mi mente me lleva allí.

Recuerdo que me fuí a mi habitación para que no me encontrara. (Mi madre estaba tomando café con la madre de ellos y mi amiga S estaba mirando "Inspector Gadget" en la tele.

Recuerdo cerrar la puerta de la habitación y coger un libro de"Babar" de aquellos que se podían meter en la bañera, y lo abrazé mientras ví cómo I entraba en la habitación y cerraba la puerta.

Me quitó el libro y lo tiró.
Me cogió, me bajó los pantalones y me estampó contra el armario.
Se dedicó a restregarse contra mi todo el rato.

Yo no reaccioné. Sentí asco, miedo. Y otro tipo de miedo. Miedo a que me pillaran. 
Pues pensaba que ya había entrado en su juego sin querer....y no sé....el hizo lo que quiso.

Hasta que paró. (Al cabo de unos años entendí que "hasta que paró fué hasta que obtuvo un orgasmo")
Y éso me dió más asco aún.
Él terminó se fué de la habitación y se unió a ver los dibujos animados.



Yo me quedé en la habitación con la puerta cerrada. 
No recuerdo más.
Mi mente se bloqueó.
No recuerdo a qué hora se fueron ni a que hora salí de la habitación.

Creo que entonces empecé a tener a mi amigo imaginario y a tener "mis dos mundos" 

Necesitaba crear un mundo paralelo al mio para poder sobrevivir a todo aquello.
Supongo que mi mente lo creó o lo creyó oportuno.
Era un mundo de fantasía donde yo me podía sumergir y evadirme cómo una loca

"Alícia en el País de las Maravillas" "Dumbo" o "Peter Pan" eran mis favoritos para inspirarme en mis aventuras.
Para no hablar de "Pippi Langstrump" 

Tuve que callarme muchos años por miedo. 
El miedo a demasiadas cosas.
Allí empezó todo. Toda mi historia, todo mi diagnóstico que al cabo de unos años los señores de bata blanca iban a realizar.
La cantidad de chucherías que comía a aquella edad, iban a ser sustituidas por benzodiazepinas al cabo de casi veinte años. (sin tener yo la culpa de nada)

A mis padres a los que tanto quería, y a mis hermanos, iban a sufrir las consecuencias (sin tener yo la culpa)

Y es que he estado pensando en todo aquello.

Da igual cuantas veces abusen de ti, da igual si hay penetración o no.

Da igual si fué con seis años o con doce. 

Si te sentiste violada, si realmente éso te ha afectado en tu vida:

ES UN CASO REAL DE ABUSO SEXUAL INFANTIL




Aún lloro por el dolor irreparable de daños colaterales, eso es lo que siempre llevaré en la conciencia.

Por otro lado, cada día me hago más fuerte y lucho contra la violencia de género y los abusos sexuales a menores

Encontrando el camino

Hilando finoEs un privilegio el espacio que ocupo en el recién finalizado grupo de ayuda mutua de los lunes.
Llegué por causalidad, como apoyo, por ser hombre, por la escucha a la que me obligó el silencio, por la pulsión hacia la ayuda y gracias a un camino recorrido.
Fue el paso necesario para verme inmerso en el curso de formación de terapeutas con el cual navego por las aguas tempestuosas de mis todavía, heridas sin limpiar.
Desde un principio colocarme en el otro lado de la sala distorsionaba mi visión sobre las palabras. El susurro de mi interior distraía mis sentidos que de vez en cuando, recogía con conchas tras las olas que se arrastraban desde el fondo.
Se fueron uniendo las horas de los lunes con la formación de los fines de semana para ir transformando los ruidos que todavía persisten, en fresca calma.
Mientras las dos sabias mujeres que me custodian hacen encajes de bolillos con las experiencias que cada persona trae a la sala, yo voy tejiendo un tapiz sin forma definida ni color determinado, practicando desde el centro que ellas me proporcionan, hilando unas historias con otras, aprendiendo el momento adecuado para dar una buena puntada o, cuando es conveniente ir sacando algún que otro hilván.
Agradezco de corazón la confianza del grupo, las palabras y experiencias que me regalan. Los gestos, las formas con las que se expresan y los abrazos cuando se marchan.
Como una versada dijo, que bonito sería poner las manos encima de una persona y sanarla. Sin embargo, la realidad está llena de barreras que se muestran tras un duro trabajo personal de ir dándose cuenta.
Ahora en este merecido descanso estival, cada cual va con los retales que ha ido elaborando en este último año con los que taparán alguna que otra herida ya cicatrizada.
Es tiempo de cubrirlas.
Y es posible, que alguna vez el dolor del recuerdo me lleve al pasado, para de pronto darme cuenta de que es eso, pasado.
 .
…¡feliz descanso, querido grupo!

viernes, 12 de julio de 2013

SÉ QUE HAY ESPERANZA

 COMO TANTAS PERSONAS FUI ABUSADA EN MI INFANCIA. DURANTE UNA TERAPIA DESCUBRIENDO EL ORIGEN DE MIS MIEDOS, ENCONTRÉ QUE HABÍA SUFRIDO ACOSO DESDE LOS 6 AÑOS, HASTA LOS 19 POR PARTE DE UN PRIMO, QUE NUNCA LLEGÓ A UN TOCAMIENTO, SIN EMBARGO SIEMPRE ME SENTÍA OBSERVADA Y DOMINADA POR ÉL, COMO SI FUERA PRESA DE UN ANIMAL Y ENTRABA EN PÁNICO SIN PODER MOVERME.
 
COMO EN MI NIÑEZ SÓLO LO VEÍA EN NAVIDAD, EL RESTO DEL TIEMPO ERA BUENO PARA MÍ Y CONFIABA AMPLIAMENTE EN MI PAPÁ Y MI HERMANO.
 
PERO UN DÍA, ESE VERANO DE LOS 6 AÑOS, ME QUEDÉ DORMIDA EN EL CUARTO DE MIS PADRES, DONDE ESTABA EL BAÑO FAMILIAR. MI HERMANO ESTABA BAÑÁNDOSE Y YO PERMANECÍ MUY ADORMILADA SIN PODERME LEVANTAR. CON UNA PESADEZ TREMENDA EN LOS OJOS, COMO PARA IRME A OTRO CUARTO A DORMIR, NO OBSTANTE QUE MIS HERMANAS ME DIJERON QUE DEJARA LIBRE ESA RECÁMARA PARA QUE MI HERMANO SE BAÑARA.
 
PENSÉ QUE ESTANDO DORMIDA NO HABRÍA PROBLEMA. SIN EMBARGO AL SALIR MI HERMANO, SENTÍ CÓMO LEVANTABA MI FALDA Y MIRABA MI CUERPO. RECUERDO QUE LEVANTÓ MI PANTALETA Y MIRÓ. RECUERDO PERFECTAMENTE SU RESPIRACIÓN EN MI VULVA, LUEGO ME DÍ LA VUELTA, INTENTANDO SOLTARME O BIEN DESPERTAR Y ÉL LEVANTÓ MI PANTALETA POR LA PARTE DE ATRÁS. ENTONCES ES QUE PUDE DESPERTAR Y ÉL SE ASUSTÓ Y CORRIÓ AL BAÑO. YO ME LEVANTÉ Y FUÍ CON MI MAMÁ Y LE DIJE "MAMÁ MI HERMANO ME VIÓ LA COLA".... ENTONCES MI MAMÁ PUSO UNA TREMENDA REGAÑIZA A MI HERMANO, QUIEN SE VOLVIÓ DESPECTIVO Y BURLEZCO CONMIGO. NUNCA HABLAMOS SOBRE EL HECHO.
 
POCO A POCO LA RELACIÓN SE VOLVIÓ FRATERNA NUEVAMENTE Y NO SE HIZO ALUSIÓN A NADA, NUNCA MÁS.
 
YO ESTUVE EN TERAPIA POR UNA DEPRESIÓN EN UNA ÉPOCA DONDE TODO IBA MUY BIEN EN MI VIDA, SIN EMBARGO POR LAS NOCHES LLORABA.... ENTONCES ES QUE DESTAPÉ LA PROBLEMÁTICA DE MI PRIMO Y LA TRABAJÉ. SIN EMBARGO HAN PASADO YA 13 AÑOS DE AQUELLA TERAPIA Y AÚN SENTÍA UNA MOLESTIA. RECUERDO QUE EN TERAPIA MOMENTÁNEAMENTE PENSÉ EN QUE PODRÍA HABER OTRO ABUSO, PERO MI MECANISMO DE DEFENSA Y EL DESEO DE PROTEGER A MI HERMANO ME LLEVÓ A DECIR A LA PSICÓLOGA QUE NO HABÍA OTRO ABUSO.
 
RECUERDO TAMBIÉN QUE COMENCÉ CON TRASTORNOS PARA DORMIR Y TEMOR A LOS GATOS QUE TENÍAN OJOS VERDES (COMO MI HERMANO)
POR OTRA PARTE HOY A MIS 40 AÑOS NO HE PODIDO TENER UNA RELACIÓN ESTABLE, INCLUSO TAMPOCO UNA RELACIÓN SEXUAL COMPLETA.
 
LEYENDO EL LIBRO "EL CORAJE DE SANAR" Y NO TENIENDO UNA AMIGA A QUIEN CONFIAR TODO ESTO, LE ESCRIBO A USTED, SABIENDO QUE MI MADRE QUIEN YA ESTÁ EN EL CIELO, TAMBIÉN SUPO DE ESTO Y ME PROTEGIÓ DE LA MEJOR MANERA QUE SUPO HACERLO Y NUNCA MÁS VOLVIÓ A PASAR NADA.
 
SIEMPRE ME HE SENTIDO CULPABLE DE LO SUCEDIDO POR HABERME QUEDADO DORMIDA EN EL CUARTO DE MIS PADRES.... TAMBIÉN RECUERDO EN ESE MOMENTO HABER SENTIDO REPULSIÓN POR MI CUERPO, QUE HA DURADO TODA MI VIDA.
 
PERO SÉ QUE HAY ESPERANZA.... Y QUE SI HOY ESTOY ABRIENDO TODO ESTO, ES PARA SANAR Y NO PARA PERDERME.
 
LE ESCRIBO CON UN TEMOR TERRIBLE DE LOS CAMBIOS QUE PUEDA PROVOCAR ESTO EN MI "VIDA"... SIN EMBARGO ME APEGO A MI FÉ Y SÉ QUE DIOS NOS CREÓ PARA HACER FELICES Y TAMBIÉN SÉ QUE DE LOS NIÑOS ES EL REINO DE LOS CIELOS, POR ESO CREO QUE TODO SERÁ PARA BIEN Y MI NIÑA INTERIOR VOLVERÁ A REIR Y PODRÁ DORMIR COMO HACE MUCHO NO LO HA HECHO.
 
ESPERO QUE MI EXPERIENCIA SIRVA PARA QUE OTRAS PERSONAS PUEDAN SUPERAR SUS TRAUMAS Y PARA AYUDAR A LOS TERAPEUTAS A DIAGNOSTICAR E IDENTIFICAR SUS TRAMAS.
 
MUCHAS GRACIAS POR SU MARAVILLOSO BLOG.
 
GABY

jueves, 11 de julio de 2013

CARTA A MI ABUSADOR:

Sos un miserable, fango podrido, un sádico, hijo de perra y un violador. Creo que no merece la 
pena decir cosas que sabés, pero, creeme, es absolutamente necesario. 
Necesito deshacerme del odio, dolor y bronca que despertaste en mi interior (¿qué otra cosa podría estimular un animal como vos?) y es la única manera de lograrlo. 
Si te preguntas las razones de esta estúpida carta, te las voy a dar: TE ODIO y tenés que saberlo, es decir; tengo que decirlo. Hoy voy a descargar toda la rabia contenida desde aquel día ¿te acordás? ¡Sí! Ese día que abusaste de mí, en mi propia casa, en mi pieza, un poco después de almorzar en mi mesa con mis padres. ASÍ DE MISERABLE SOS. No lo olvides. 

Bien, no creo que te interese demasiado, pero debo decirlo: Durante estos eternos 14 años, el odio que debía sentir por vos, lo sentía por mí. ¡Sí! Me odiaba a mí misma por haberme dejado tocar por tus asquerosas, sucias, repugnantes y malditas manos. Hiciste pedazos mi vida y me llevaste a lamentar cada minuto de mi existencia, por eso, y un poco más, te odio maldito infeliz, desgraciado. etc., etc., etc. 

Espero, de todo corazón, que dondequiera que estés, te encuentres lamentando, sin saberlo, con tus penas o desgracias, cada una de las pérdidas de mi vida. Pero no hago nada con desear, asique voy a dejar de hacerlo. Por amor a mí misma. Seguramente, tu inmunda conciencia no te acusa de nada y luego de haber arruinado mi vida, siendo apenas una niña de 5 (CINCO) años (frente a un idiota de 45), habrás seguido tu vida normalmente. 

Sin ninguna culpa. Con mayor tranquilidad. Odio saber que es así. Al contrario de lo que yo tuve que vivir después de ese suceso, vos IMBÉCIL, salías a la calle mirando y sonriendo a la gente (haciendote el amable, como acostumbrabas), COMO SI NADA. Como si nada malo hubieras hecho en tu mísera vida. Mientras tanto yo, lloraba amargamente mi dolor. Por el daño que me causaste... y nadie lo sabía, porque creí en tus palabras cuando me dijiste que mis padres me iban a correr de mi casa y se enfadarían tanto conmigo que me dejarían de querer si llegaba a contarles algo de 'eso'. Creí en las palabras de un ENFERMO, MENTIROSO COMO VOS!! 

¿Sabés lo que hice a partir de ese día? NADA. No hablaba con nadie, lloraba cada tres segundos porque 'papá no venía del trabajo' 'porque mamá me regañaba' 'porque me hacía pis en la cama' 'porque tenía hambre, ganas de ir al baño, o porque el cielo es azul'. Me dejaste mil motivos para llorar, pero había uno solo... sólo que no lo podía dar a conocer porque me iban a 'odiar'. Perdí el deseo de salir a jugar, no salía a los recreos y me quedaba mirando a mis compañeritos desde la ventana, cómo corrían, saltaban, se reían Y YO... yo estaba aislada en un rincón deseando ser igual de libre que ellos. Pero dejé de ser niña... Perdí la inocencia o, lo que es peor, me la robaste. Y tu recuerdo estaba presente en todo momento, tu nauseabundo bigote, tus mugrosas manos, tus cobardes ojos me seguían adónde iba. No me dejabas en paz ni un momento, estabas conmigo, sin estar, haciéndome sentir culpable de TU COBARDÍA. Y no me daba cuenta que el único REO, MENTE SUCIA, PEDÓFILO, SIEMPRE FUISTE VOS.

Me creí responsable, todos estos años de tus actos y sentí vergüenza de mí misma. Por eso no me acercaba a nadie y no dejaba que nadie se me acerque. Temía que alguien descubriera 'mis actos desvergonzados' y me rechazaran. No sabía, entonces, que el único desvergonzado y digno de desprecio SOS VOS. Desde aquel día soñaba con ser invisible. No quería que nadie me vea, me escondía... mientras vos SIENDO CULPABLE, caminabas con la frente en alto sin vergüenza (muy digno de vos). 

Me pregunto (aunque no me interesan las respuestas) qué habrá sido de tu vida. ¿Tenés mujer, hijos/as, nietos/as? A quién le importa eso ahora, ¿verdad? ¿Sabés qué? Yo estoy sola (aunque creo que es lo mejor que me puede pasar en este proceso de recuperación). La verdad es que, aún están abiertas las heridas que concebiste y no logro confiar en nadie. Por supuesto! ESO TE LO DEBO A VOS. Tu asqueroso olor a cerdo apestoso me persigue. 


Te confieso que conservo la esperanza, guardada en lo más profundo de mi odio, de encontrarte alguna vez. Ojalá ese día, estén p´presentes los seres que te aman y amas (¿sabrás de eso?), para que de una vez conozcan la clase de zángano rancio, infeliz, reprochable, miserable y asqueroso excremento de perro que sos. Les voy a dar a conocer tu verdadera identidad, la que ocultas haciendo honor a tu cobardía y vas a tener que enfrentar la situación como lo que nunca fuiste UN HOMBRE. Ruego llegue pronto ese día que tenga que ver de nuevo tu cara de gusano pervertido y verte suplicar como la maldita cucaracha cruel, digna de asco y desprecio. Quiero que ese día, me veas a la cara y me respondas qué se siente saber que le enseñaste el significado de la palabra MALDAD  a una niña que ni siquiera sabía de la existencia de esa palabra. 


 Ojalá, te vuelva a ver alguna vez, quiero saber de tu cretina y miserable existencia. Quiero conocer tu vida... A veces sueño con arruinar tu vida, como arruinaste la mía siendo una niña inocente. Me gustaría destruirte, buscar la manera de hacer pedazos lo que te queda de vida, de la misma manera que hiciste pedazos la mía, sin cuidado alguno, sin ninguna causa. Sólo porque sí. Se te antojó hacerlo. No me interesan tus motivos. Para mí, siempre vas a ser el mismo desgraciado. Pero lo cierto, es que SOY DIFERENTE  a vos. Lo dejo en manos de Dios y que él juzgue mi causa con justicia. 

Ahora, quiero que sepas que no me interesa en absoluto lo que haya sido de tu vida. Si fuiste o no, feliz con tu oscura conciencia. Y no es una contradicción, aunque lo parezca, a lo dicho anteriormente. Son sentimientos de odio que tenía guardados y necesitaba desahogarme, para anular tus recuerdos de una vez y para siempre y volver a ser yo misma. Lo que nunca fui, por culpa de tu malvado corazón. 

 He comenzado, después de tanto tiempo un proceso de curación y largo es el camino que me resta. Hoy lo supe. No sé qué será de mí a partir de hoy, ni me preocupa demasiado eso. Sólo quiero que sepas que VOY A VENCER TUS RECUERDOS y voy a liberarme del sabor agrio que me dejaste. Sinceramente, no creo que puedas decir lo mismo. Tus hechos, tus hazañas despiadadas, NUNCA JAMÁS SE VAN A ALEJAR DE VOS. Y ojalá, lo único que respires cada mañana sea culpa. Es lo menos que merece un traidor de tu calaña.

 ¿Mi último deseo? QUE NO PUEDAS VIVIR CON ESO... que todos los días de tu vida, cuando te encuentres solo, en silencio y a oscuras, recuerdes cada una de tus crueldades y te quedes sumido en tus pensamientos sin que lo puedas evitar! Y al igual que yo, busques maneras de huir de ellos y nunca lo logres. NO QUIERO, NI BUSCO PERDONARTE, por ahora no, pero si pasa, no te vas a enterar. Como tampoco vas a saber de esta carta, ni nada que tenga que ver conmigo.


Esas son las razones de este escrito. No creo que lo merezcas, ni eso, ni mi tiempo escribiéndolo. Poco, por cierto. Con toda franqueza, espero no volver a ver tu cara el resto de tu lamentable existencia. 

Ojalá NUNCA conozcas la misericordia de Dios y salgas culpable cuando seas juzgado. Hasta nunca. 

Sin afecto... Gise

P/D: Esta carta, es parte de mi terapia.  

domingo, 7 de julio de 2013

Mi manita

Miro mi puño, mi mano es pequeñita y mis dedos son cortitos y regordetes. Veo tu mano. ¡Es enorme! Tus dedos son tan fuertes y grandes. Es una mano poderosa. Me siento segura cuando esas manos me envuelven. Me encanta que me levantes con esas manos y me lleves directo a tu pecho. Cuando me abrazas me siento protegida.
Algún día seré grande y ojalá fuera como tú. Fuerte, poderosa. Todo lo sabes y todo lo puedes.
Me encanta mirar al mundo desde acá arriba, cuando me cargas, todo se ve pequeño y distante. Nada me puede lastimar ni hacer daño. Aquel perro ladra y ladra pero no me puede alcanzar porque estoy en brazos de papá. Desde acá arriba también veo todas las cosas interesantes que me gustaría probar, tocar, tener. Cuando camino junto a ti no veo nada, todo me queda arriba pero cuando me cargas, veo todo lo que el mundo tiene para mí.
Cuando mi carita pequeña va a lado de tu cara me imagino que soy de tu tamaño y que soy fuerte como tú. Quiero crecer y ser como tú.
Hace tiempo que no me abrazas papá. Hace tiempo que llegas del trabajo y te plantas frente al televisor. Ya no me haces caso y cuando trato de llamar tu atención me dices que me calle. Te extraño tanto papá. Yo sé que ya no me cargas porque peso mucho, pero me encantaría que me dejaras sentar en tus piernas y que me platicaras de las cosas que no entiendo como hacías antes.
Hoy me pediste que me acercara. Mi corazón di un vuelco y corrí hacia ti. Me abrazaste como hace mucho que no hacías. Tus brazos me apretaron fuerte contra tu pecho y me sentí tu niña otra vez. Pero tus manos han empezado a tocarme de una manera distinta, no me gusta cómo me tocas, no me gusta lo que me estás diciendo ¿Por qué me tocas así? ¿Por qué me dices esas cosas papá?

Me liberas. Corro a mi habitación y pongo el seguro. Al otro lado de la puerta escucho tu respiración. No quiero existir.

domingo, 30 de junio de 2013

ESE CAMINO



Es increíble ser consciente hasta qué punto,siguen influenciándonos nuestras conductas de supervivencias aprendidas a golpes de miedo,terror o desengaño.
Creer que de nuevo te la juegan,sentirte utilizada,ignorada,todo está a la orden del día cuando el hecho proviene de alguien a quien quieres y una vez más te sientes inferior o defraudada.

Creemos haber llegado a conocer la felicidad,e incluso te sientes plena y cuando una piedra de esos cimientos en los que has basado tu recuperación se empieza a mover,temes que todo lo construido con tanto esfuerzo se vaya al garete.
Y aquí es donde nos engañamos,porque seguimos siendo las mismas personas de hace cuatro días,sólo ha cambiado nuestra actitud,por cansancio,por agotamiento físico,por un exceso de energía por alcanzar las metas deseadas,y no verlas cercanas,y entonces la ansiedad y la desesperación se disparan.

Todo el mundo nos pinta la recuperación como un camino arduo y difícil y es cierto que lo es,pero dónde empieza este camino, y dónde acaba?

No sé el día que yo empecé a caminar,sólo sé que sin planificarlo me vi en él.
Es cierto que muchas veces deseé ser "normal" y que eso que siempre estaba en mi cabeza desapareciera,y había momentos en los que me preguntaba qué tendría el resto del mundo en la cabeza mientras yo sólo podía pensar en esto.
Llegó un momento en el que se convirtió en obsesión,sólo vivía para y por los ASI.
No puedo entender como esa sociedad que no ve está tan ciega.
Cuando llegué a este punto,y mi propio psicólogo me recomendó dejar los estudios,sin saberlo,dejaba escapar un sueño,en el que me había refugiado durante años.
Estaba en COU y la verdad es que aunque mi único deseo era abandonar mi pueblo,no tenía ni idea de lo que haría con mi vida,así que la recomendación de aquel psicólogo,supuso,una vez más un descanso para mi mente.
Durante años ,no fui consciente de lo que supuso aquella decisión,y creo que supuso el principio de ese camino tan largo,lleno de fuertes pendientes,y grandes bajadas a un precipicio sin fondo.
Recuerdo cómo llegado a este punto,me importaba bien poco el qué dirán,y si bien no es que fuera gritando lo que me había pasado ,sí es cierto que bastaba poco para que yo se lo contara a alguien.
Era la justificación para todo,mi falta de deseo sexual,mi ludopatía,mi alcoholismo,mi falta de autoestima,mis deseos de autodestrucción....y he dicho los más gordos,porque también me valían para justificar el hecho de no estar nunca en casa,el no sonreír,el no salir con chicos,el no bailar,el no arreglarme,el raparme la cabeza,era toda una justificación.
Pero un día te das cuenta que en este largo camino,ya dejaste atrás las justificaciones,y que llevas andado más de la mitad,y aún así lo único que te sirve de justificación es la culpa que te sigue acompañando.
Y es cuando despiertas ,cuando decides ser realista y racional ,cuando descubres que la culpa la tuvieron otros y por lo tanto ya no sirve de justificación.
Te agarras a esa culpa,y se la vas devolviendo a esas personas que de verdad la tuvieron,a cada uno en su justa medida y cuando lo has logrado,es cuando te das cuenta que el camino está llegando a su fin,que ya nadie puede contigo y que eres capaz de todo.
Así ha sido mi camino,y como me queda un fleco colgando,y quiero resarcirme de lo que me quedó pendiente,me pondré a ello.
Durante toda mi vida ,las personas que me rodeaban ,desde profesores a familiares,vecinos,todo el mundo alabó mi gran inteligencia,que quedó desaparecida en séptimo de EGB,escondida tras el horror de una navaja.
También he conseguido hacer desaparecer esa navaja,y a mis treinta y seis años ,decido retomar los estudios.
Es mi gran espinita clavada,esa que aún no me he podido quitar,mi fleco pendiente...
Y como ya puedo con todo,este año,me matricularé en la UNED y a cumplir mi otro sueño,estudiar.

sábado, 29 de junio de 2013

RECUERDOS


“Querido diario:

Hoy vi amanecer. Me gusto mucho. Despues fuimos al super a conprar y me conpraron un gato que canbia de color cuando hace frio…”

Mis escritos siempre han sido caóticos. Esta fue una de las muchas veces que empecé un diario -uno de esos que se vendían en las papelerías por poco dinero, tamaño media cuartilla, tapas rojas y un candadito de plástico dorado- con intención de escribir metódicamente todas las noches, y que siempre abandoné. Tengo siete hojas escritas, el resto está en blanco. No me gustaba porque sus hojas no tenían líneas ni cuadrícula como en mis libretas. Y yo era muy torpe en la escritura, torcía los renglones si no tenía una guía sobre la que apoyar las letras y no era capaz de mantener unos márgenes adecuados. El título -Querido diario- para cada “entrada”, que completé con el nombre del pueblo con mar en el que veraneaba y su fecha, lo puse porque así me lo recomendó alguien, no recuerdo quién. Pero tampoco he mantenido esa tradición. 

Recuerdo esa mañana. Tenía nueve años y fue la primera vez que vi amanecer. Me levanté de madrugada con la esperanza de ver salir el sol. Llevaba varios días intentándolo y aquella mañana lo conseguí. Recuerdo que busqué mi bañador entre las camisetas del Pato Donald y las libretas del colegio que siempre venían conmigo para no olvidar que ese año también había suspendido. Tal vez eso era la única conexión con la vida real que traía conmigo al paraíso. Me senté en la terraza y miré el faro con su cadencia de destellos. El sol saldría por lo que sabía ligeramente a la izquierda del faro y me di cuenta que el cielo, no sólo en esa zona sino en toda la franja de la bóveda celeste que tocaba el mar, ya estaba claro. La línea del horizonte trazaba dos colores altamente diferenciados: una luz rojiza que descansaba sobre la oscuridad del mar. 

No sólo me gustó mucho. Fue extraordinario. Tan sublime que no tengo palabras para describirlo a pesar de verlo en mi mente con total claridad. Lo mas que puedo hacer es remitiros a la imagen que veis en el fondo de este blog, que está oscurecida pero refleja precisamente los momentos iniciales del amanecer, aunque mí evocación mental es mucho mas impactante. He visto el sol naciente muchas veces desde entonces, pero ninguno ha igualado a aquel que de niña presencié por primera vez. 

Recuerdo el gato. Me lo compró una de mis Madrinas “menores” cuando la acompañé a la tienda. Era de cerámica, pero su tacto era áspero porque su lomo estaba cubierto por una especie de pintura roja que se volvía azul cuando bajaba la temperatura. Mi Madrina lo guardó un rato en la nevera para poder admirar el cambio. Me pareció algo mágico.

Todas estas imágenes acuden a mi mente en tropel con sólo ver las tapas de ese librito. Son simplemente palabras escritas en un diario de hojas ya amarillentas, pero que me evocan innumerables recuerdos. Era mi primer diario propiamente dicho. La primera vez que me proponía ordenar mi mente en un libro de hojas en blanco como había leído en algún sitio que hacían las jovencitas. Pero no era el primer texto que ha reflejado mis pensamientos. He conservado alguna libreta del colegio, muy anterior a esas fechas, en la que mezclo ejercicios de matemáticas con textos en los márgenes. Otras han sido utilizadas exclusivamente para escribir cuentos secretos en los que sin darme cuenta empezaba utilizando la tercera persona del singular, para terminar el relato en primera persona expresando un detalle de mi vida real. Cuando me casé tiré la mayoría de esas libretas, pero aún conservo en mi memoria la imagen de palabras escritas con letra temblorosa y millones de tachones que traen momentos no tan tiernos. 

“Me quiero morir. Hoy me cerre en el baño a oler el alcol” Curioso recuerdo el de esa oración. Mi padre bebía mucho, y oí a alguien decirle que si seguía bebiendo alcohol se iba a morir. Así que una tarde que estaba en el cuarto de baño vi el frasco del líquido desinfectante con el que mi madre nos curaba las heridas y me vino a la mente esa frase. Mi primera intención era beberme todo el bote de un trago. Ni siquiera lo iba a probar previamente porque si no me gustaba su sabor seguramente no me atrevería a hacerlo. En su lugar me llegó su aroma (aún no había descubierto que podía anular mi sentido del olfato) y su olor me atrapó como años mas tarde me atraparían la coca o las anfetas. A partir de ese día me he pasado horas encerrada en un baño simplemente sentada en la taza del váter con el frasco abierto pegado a mi nariz. De hecho, el alcohol es de los poquísimos productos de fuerte olor que mi mente no ha olvidado ni bloqueado nunca. Sólo ahora soy consciente del estado de embriaguez en el que vivía en muchas ocasiones con menos de diez años de edad.

En estos días he recordado otro diario que tuve ya en mi adolescencia. Lo empecé cuando cesaron los abusos, en la casa de mi Madrina. Apenas recuerdo su contenido, creo recordar haber hecho una leve referencia a la situación política del país, con el fallido golpe de estado del 23-F y la tarde de nervios y llamadas telefónicas que se sucedieron a lo largo de ese día. Pero poco mas. Es el único diario que descubrió mi Madrina algunos años mas tarde y sin duda en él encontró pensamientos íntimos que no le gustaron, porque recuerdo la regañina que me echó ella al leerlo. Me acusó de escribir tonterías que no llevaban a ningún sitio. Me dio tanta rabia que lo hubiera leido que lo quemé aquella misma noche provocando un pequeño incendio en la cocina. Creo que en esa época se había iniciado nuestra pequeña guerra civil por mi mal comportamiento.

A partir de aquel día empecé a escribir relatos cortos de ficción. No conservo ninguno. Siempre me parecieron vacíos de contenido y mal expresados. Las historias de mi cabeza siempre han sido mucho mas espectaculares que lo que he conseguido sacar en tinta. Tan sólo conservé durante algún tiempo uno de esos relatos. Y terminó en la basura cuando tuve la estúpida idea de compartirlo con mi hermana cuando volví con mis padres a los veinte años.

Ella siempre ha escrito relatos de ficción. De niña se inventaba cuentos fantásticos que me enganchaban hasta el final. Y cuando ambas éramos adultas se me ocurrió compartir con ella aquel escrito para que me diera su opinión. Relataba una violación. La agresión sexual de una joven a manos del chico que le gustaba. “Se nota que nunca te han violado. Yo sé lo que es eso”. Fueron sus palabras textuales, que volvieron a mi memoria cuando el año pasado me aseguró que los abusos de mi padre a ella no habían pasado de escuetos tocamientos y los míos simplemente no existieron. No sé a ciencia cierta si mi padre fue su agresor (mi hermano me aseguró que sí) pero me demuestra que aún hoy vive en la negación de los abusos y que ya entonces todo lo que tocase el tema estrella familiar, aunque fuera de refilón, no era bien recibido, y denotaba una falta de empatía total por su parte. 

La otra libreta que conservo, es donde confieso mis temores durante mi embarazo, y las tres barbaridades que yo estaba dispuesta a cometer si mi bebé era una niña que pasara una infancia similar a la mía: matar a su abusador, matarla a ella (para que no pasara el tormento que yo he pasado) y matarme yo. A partir de ahí, la mayoría son recuerdos inconexos de los abusos. Creo que de alguna manera estaba intentando poner orden el bombardeo de imágenes de mi infancia que se acumulaban en mi cabeza desde hacía años. La mayoría de los recuerdos de este blog proceden de esa libreta. 

Son simplemente palabras escritas o escuchadas, a veces inocentes, rescatadas de la memoria para evocar sentimientos de toda condición, y que a veces sin querer tienen una carga de profundidad brutal. Como cuando las recuerdo de mis Padrinos, acompañadas de imágenes del pasillo de casa y oírles comentar “Si, la niña ha vuelto a suspender las notas del colegio” y luego dirigirse a mí bromeando, como quitando importancia: “Te vamos a llamar la mujer de Atila, el rey de los Hunos”, porque la calificación que mas destacaba en mi boletín de notas era el uno sobre diez. Un juego de palabras al que en esos momentos no le veía ninguna gracia porque entonces no tenía sentido para mí. Y lo cierto es que sigo sin verle la gracia a pesar de entender por fin el chiste. Sé que lo decían con buena intención, para que yo no me agobiara por suspender y me hundiera mas pero ahora me doy cuenta de lo inapropiadas que a veces eran sus actitudes, causadas por el desconocimiento. 

Cuando había movidas en casa, cuando había revuelo por la interacción con mis padres, siempre trataban de aislarme de aquellos jaleos, procurando que yo me centrase únicamente en mis estudios: ”Olvídate de todo lo demás. No pienses en tus padres, ni en si estás con nosotros o con ellos, ni nada. Tú estudia y olvídate de todo” Como si fuera tan fácil ser normal y buena estudiante cuando lo único que ves en ti misma es a una perdedora. Es cierto que de niña no pensaba en los abusos como un lastre, como algo consciente. Todas las escenas con mi padre volvieron a mi mente con dieciséis o diecisiete años como auténticos viajes al pasado, con ataques de pánico incluidos, pero con nueve o diez años yo ya no me sentía normal. Yo era una inepta de la que toda la clase se burlaba, que no sabía leer en alto porque se le trababa la lengua y todavía sumaba con los dedos.

En casa de mis padres la situación no era mejor. Al contrario, no recuerdo palabras de ánimo por parte de nadie, no recuerdo reconocimiento ni ayuda, solo amenazas: “Verás cuando venga tu padre y se entere”. Recuerdo estar en la mesa de la cocina memorizando algún texto y al levantar la cabeza para retener lo leído repitiéndolo en mi mente con los ojos cerrados, recibir una colleja de mi hermana con su grito correspondiente: “¡Estudia!”. 

Y tapar el maltrato y los abusos con expresiones del tipo “no digas nada, no le enfades mas”. Como cuando escuché a mi madre mientras me curaba un moratón en mi ojo provocado por mi padre decir: “te quedarás unos días en casa. Cuando vuelvas a la escuela, dices que tenias fiebre, así nadie verá lo fea que estas.” Era otra época, cuando el maltrato en el hogar era algo asumido por la sociedad como inevitable, cuando la expresión “Los trapos sucios se lavan en casa” estaba a la orden del día. 

Otras veces eran palabras malinterpretadas por mí o no recuerdo bien qué es lo que las provocó, como cuando mi Madrina me dijo que yo era igual que mi padre. Oír sus palabras en mi cabeza aún me produce dolor. 

Palabras y mas palabras. Miles de recuerdos sonoros que fluyen en mi cabeza como grillos en el jardín, a los que intentas cazar guiándote por su sonido sólo para descubrir que suena justo en el lugar que has abandonado. Simplemente palabras que han dejado su huella en mí, como cicatrices escondidas tras las grandes heridas de mi infancia, y que ahora que estoy sanando salen a la luz como las flores dibujadas de aquel papel pintado original que aparece tras capas y capas de pintura añadida con los años. 

Y lo cierto es que no sé si fue el hecho de plasmarlo en papel, o que la edad te recoloca las cosas, pero desde que lo escribí mas ordenado, intentando poner fechas aproximadas, uniendo recuerdos que creo que pertenecen al mismo día, buscando referencias… esos recuerdos se han hecho mas reales y no han desaparecido de nuevo en el subconsciente. 

Un amigo decía que hay tres cosas que no podemos controlar: lo que soñamos, a quién queremos y lo que recordamos. Es curioso cómo funciona la mente en el tema de los recuerdos en los ASI, sobre todo cuando han sido “escondidos” por el trauma, y nadie quiere colaborar para completar esas lagunas que tenemos. Cosas que estamos seguras que ocurrieron al detalle que se mezclan con sonidos, sensaciones, imágenes difusas que siempre hemos pensado que son ensoñaciones o algo así, y que un día de repente les damos carta de naturaleza y empezamos a pensar que esas cosas "raras" pueden ser tan reales como lo que ya recordamos bien. 

Porque en trece años ha habido muchos mas abusos de los que yo recordaba. Y ahora, haciendo un repaso de esos recuerdos -desde hace un año apenas hay uno o dos recuerdos nuevos, sólo se "amplían" los viejos- me he dado cuenta que "saber", recordar con fijeza, sólo hubo siempre cuatro o cinco escenas de abusos que nunca he olvidado, entre ellas la que creo que es la primera violación de mi padre. El resto han ido y venido por mi cabeza por temporadas, como cometas estelares. Venía el recuerdo y yo pensaba "Ah, si, eso también me ocurrió" y volvía a olvidarlo por otra larga temporada. Siempre ha sido así durante toda mi vida. Y sólo ahora es cuando han aparecido los recuerdos del vecino y mi hermano. Eso jamás lo recordé hasta ahora.

Me pasó con el recuerdo de mi vecino. Lo recordé por primera vez hace tres años, pero ahora ya sé porque siempre pensé que era un recuerdo con mi padre: Mi vecino abusó de mi cuando yo era muy pequeña (yo de pie le llegaba a la altura de su pene) y lo debí de olvidar. Y con trece años, cuando mi padre empezó a obligarme a hacerle felaciones y me empezó a practicar cunnilingus con asiduidad, recordé a mi vecino y me dije “esto se lo hice a otro señor”. Y con los años lo volví a olvidar, pero el haberle recordado con trece años me hizo "fundir" ambos recuerdos, por la similitud de los gestos, y por eso siempre que recordaba lo de mi vecino yo pensaba que era mas mayor y con mi padre. 

Así es como he recordado muchas veces, aunque no siempre es de esa forma. Varios recuerdos han vuelto a mí en sueños y pesadillas. Y en alguna ocasión (las menos) han sido de repente, sin previo aviso, he visto algo, he olido algo, he escuchado algo y ¡Bumm! toda la escena de golpe y porrazo, como venida de la nada. Y me ha metido unos sustos enormes. 

El blog ha supuesto para mí toda una terapia no sólo para comprender hechos y acontecimientos. Ha sido sobre todo una base sobre la que apoyar razonamientos nuevos que me han ayudado a afianzar nuevas posiciones. Entender que los abusos no fueron responsabilidad mía, ni siquiera imprudencia por mi parte. Y recordar. Utilizar mi blog como mesa sobre la que extender las piezas del puzzle de diez mil piezas y empezar a armarlo con paciencia por áreas, algunas compuestas sólo por dos o tres piezas al principio, otras que me hacían ver mas o menos el dibujo que se esconde. 

Lo cierto es que a veces me siento como si por primera vez estuviera realmente saliendo de la tormenta cuando completo un área de ese puzzle. Una tormenta con algunos claros y descansos en los que he podido reponer fuerzas para seguir en la lucha. Pero ahora me puedo permitir el lujo de admirar el paisaje alrededor además de tomar un descanso. Ahora, como en aquel primer amanecer, puedo dormir al calor de aquellos primeros rayos de sol que me bañaron por primera vez.


"Somos lo que recordamos". 
Norberto Bobbio. (1919 – 2004) Jurista, politólogo y filósofo italiano.