El abuso sexual de una niña viola las fronteras, su derecho a decir no, su sentido de control en el mundo. Es impotente. El abuso la humilla y le transmite el mensaje de que vale muy poco. Nada de lo que hiciera consiguió detener la violación. Si le contó a alguien lo sucedido, probablemente no le hicieron caso, le dijeron que lo se lo había inventado, o que lo olvidara. O la culparon. Negaron o deformaron la realidad y ella sintió que se volvía loca. en lugar de considerar malos al agresor o a sus padres, llega a creer que ello no merece que la cuiden, que en realidad se merecía el abuso. Se sintió aislada y sola. A muchas niñas víctimas de abusos sexuales se les dice abiertamente que jamás van a triunfar en la vida, que son tontas o que sólo sirven para el sexo. Con esos mensajes es muy difícil creer en una misma. De: "El Coraje de Sanar" Bass y Davis 1994, p.47.
Hoy soy una mujer... Con tantas cosas que "aprender" porque creo que me doy cuenta que esto no se ha de "superar"... Sigo luchando y sigo caminando... al camino que me lleve a aceptarme y amarme a mi misma... a borrar de mi cabeza las frases malas y grotescas... a renacer brillante, limpia... VALIENTE Y PODEROSA!!
Alma B. V
Me encanto la nota, sos un ejemplo de vida.
ResponderEliminarComparto totalmente el sentirse que uno no vale nada, cuando en realidad vale mucho solo que han desvalorizado nuestro cuerpo y no nos brindaron las herramientas suficientes para revertir la situación, pero a su vez esto nos fortalece día a dia ya que es un superación constante en la vida personal de cada uno.Besos