viernes, 1 de julio de 2016

James Rhodes: ;Cuando tu hijo alcanza la edad en la que te violaron a ti, todo explota;


"Ese viejo dicho de que el tiempo lo cura todo, es una puta mentira", afirma rotundo el pianista James Rhodes que ha compartido su historia de nuevo para hacer más visible la realidad sobre la violencia infantil; sufrió abusos a los seis años. Save the Children y la Universidad Pontificia Comillas ponen sobre la mesa esta cuestión, que no consideran lo suficientemente tratada, en el Congreso Sin Cicatrices.
En esta jornada, celebrada en Madrid, los responsables pretenden prevenir y concienciar sobre la violencia en la infancia. "Unas cicatrices ni escondidas ni siquiera infligidas", ha puntualizado el rector de la universidad, Julio Martínez.
Para dar cuerpo a la importancia de esta realidad la organización se ampara en las cifras. "En 2014, cerca de 37.000 niños fueron víctimas de delitos violentos en España, de los que 3.732 fueron víctimas de delitos contra la libertad sexual y entre los que se encuentran 246 casos de abusos a menores", afirma Almudena Escorial, coordinadora de Relaciones Institucionales de Save the Children, quien añade que "la violencia contra la infancia es aún muy tolerada. Hay que romper esa barrera". Las denuncias realizadas son "sólo la punta del iceberg", han remarcado los ponentes.
Andrés Conde, director general de Save the Children, marca los tres objetivos previstos para el año 2030. El primero de ellos es que "ningún niño muera antes de cumplir los cinco años por causas que se puedan prevenir", algo que el director cree viable dada "la reducción a la mitad de la mortalidad infantil en los últimos 20 años". El segundo objetivo es que "todos los niños aprendan a través de una educación básica de calidad a romper el ciclo de transmisión intergeneracional de la pobreza". "La tercera gran prioridad es que la violencia no sea tolerada en ningún lugar del mundo". Conde no ignora lo ambicioso de esta última propuesta lo que "no le quita importancia", asegura.
el caso específico de la Península Ibérica, el director general esboza una muestra en tres rasgos. En primer lugar, "existe un nivel de tolerancia social muy elevado". El segundo rasgo es la ausencia de información, "aquello de lo que no hay datos, no existe para los medios de comunicación y por lo tanto, para la sociedad". Por último, Conde se refiere a la atención pública y política, respecto a la violencia en la infancia, como algo "puntual y efervescente".
"Solo se presta esa atención cuando ocurren sucesos trágicos como el suicidio o asesinato de un niño. Se habla puntualmente y después desaparece", explica el director. "Se pide una estrategia integral de abordaje hacía todas las formas de violencia que tenga como columna vertebral una ley orgánica, más ahora al comienzo de una legislatura con un Parlamento fragmentado que llevará a un diálogo. Es una gran oportunidad", concluye el responsable de Save the Children.

Rhodes: "Aquel hombre cambió el resto de mi vida"

James Rhodes, el peculiar pianista que toca Bach en vaqueros y camiseta de algodón negra, prefiere llamar a las cosas por su nombre; "los abusos se llaman violación y las víctimas, supervivientes".
Su participación en Sin Cicatrices está legitimada sin admisión de réplicas. "El resto de mi vida cambio en el momento en el que aquel hombre me violó. Siempre quedan cicatrices. Hace 35 años me hizo daño a mí pero también a mi hijo le arruinó la vida".
El británico asegura que "hay algo que ocurre y que yo no sabía respecto a la paternidad. Cuando tu hijo alcanza la edad a la que te violaron, todo explota, te das cuenta del peligroso mundo en el que vives y de su indefensión. Cuando mi hijo cumplió cinco años no pude soportar toda esa presión. Fue mi primer intento de suicidio".
"No es fácil hablar de esto, me es incómodo, pero es necesario para evitar que ganen ellos, para que las cosas cambien", continua James. 
Era 1981 cuando un pequeño Rhodes de seis años, poco deportista y tímido, sintió cómo el cariño y el afecto depositado en su profesor de gimnasia eran traicionados. "Quería a aquel tío que me prestaba atención y me hacía sentir como el único niño de la clase, parecía una estrella de cine. Después de unos meses me pidió que me quedase a recoger después de clase; me violó en el armario del aula".
artista cuenta el shock que le supuso aquel momento violento e inesperado. "Dolió tanto. No es abuso cuando un hombre de 40 años te viola", cuenta Rhodes. "Es algo que dura toda la vida: autolesiones, depresión, drogas, alcohol y cirugías
"Me he sometido a tres operaciones de espalda para reparar el daño fruto de algo muy grande golpeando contra la base de mi columna repetidas veces", narra el músico.
Sin embargo, lo peor para el artista no es el daño físico sino lo que "todos los pedófilos dicen: 'Si hablas de lo que ha pasado pasarán cosas terribles'. Cuando lo hacen, para mí, es peor que cuando cometen el acto físico porque te hacen cómplice. Como superviviente del abuso siento que es culpa mía porque no se lo conté a nadie, porque tuve la oportunidad y no lo hice".
La primera vez que James reunió valor para abrirse a una persona fue con 31 años. Su posterior artículo en The Guardian "Find what you love and let it kill you" fue el primer paso que precedería a su libro, una nota de agradecimiento a la música que le había salvado la vida, literalmente. Instrumental: Memorias de medicina, música y locura "esta carta de amor a la música y a mi hijo" se vio envuelta en medio de un pleito cuando la ley lo calificó de obra tóxica y obscena.
"Cómo contagiar el sida a tu mujer a sabiendas dijo el tribunal", según recuerda Rhodes. Tras juicios y 2 millones de euros, la obra que rasgaba la mordaza de su drama salió a la luz. "Mis memorias son todo lo contrario de lo que mi violador quería para mi vida: tengo un hijo, una carrera, una mujer maravillosa y estoy aquí. Mi libro es un gigantesco jódete a mi violador", afirmó Rhodes en una entrevista a finales de 2015 en la revista PAPEL.




Para el pianista, "lo más triste es que organizaciones como Save the Children tengan que existir. Es una barbarie que tengamos que salvar a los niños".

jueves, 3 de marzo de 2016

Familia de Lady Gaga supo del abuso sexual que ella sufrió tras suactuación en los Oscar







Familia de Lady Gaga supo del abuso sexual que ella sufrió tras su actuación en los Oscar
La conmovedora actuación de Lady Gaga durante los Premios Oscar del domingo, fue una sorpresa para muchos —incluyendo a los miembros de su propia familia, que no sabían que ella, también, es una sobreviviente de abuso sexual—.
La interprete de "Applause" subió al escenario durante la ceremonia para cantar su canción nominada al Oscar "Til It Happens To You", de la película "The Hunting Ground" que trata del abuso sexual universitario. Sentada sobre un piano blanco, Gaga interpretó la canción que escribió junto con Diane Warren, rodeada de varios sobrevivientes de violaciones, que escribieron mensajes en sus brazos. El segmento fue uno de los momentos más conmovedores de la velada.
Sin embargo, algunos miembros de la familia de la estrella del pop —su abuela y su tía— no sabían que había sufrido tal abuso hasta que vieron su actuación.
"Mi abuela y mi tía Sheri me llamaron ese día después de los Oscar porque nunca les dije que era una sobreviviente. Estaba muy avergonzada, muy asustada. Y me tomó mucho tiempo incluso el admitírmelo a mí misma, porque soy católica y sabía que era malo, pero pensé que era mi culpa. Pensé que era mi culpa por 10 años", dijo la artista de 29 años el martes en un extenso mensaje en Instagram.


"La mañana después de los Óscares cuando hablé con mi abuela Ronnie, con lágrimas en sus ojos pude escucharlas a través del teléfono, ella me dijo 'Mi nieta querida, nunca he estado más orgullosa de ti de lo que estoy hoy'. Algo que he guardado en secreto por tanto tiempo y de lo que estaba más avergonzada que nada, se convirtió en lo que las mujeres en mi vida se sienten más orgullosas. Y no solo cualquier mujeres, sino las que admiro más. #BeBrave #speakup #tilithappenstoyou".


Es una sorpresa que los miembros de su familia no supieran de su pasado, dado que la cantante había hablado de su abuso en diciembre de 2014. La ganadora del Grammy, cuyo verdadero nombre es Stefani Germanotta, habló acerca de su violación durante una entrevista con Howard Stern en 2014, mientras hablaban de su canción "Swine". Ella reveló que había sido agredida por un hombre que era 20 años mayor que ella, y mantuvo el incidente en secreto por largo tiempo.
"La canción es acerca de la violación", le dijo a Stern. "La canción es sobre la desmoralización, sobre rabia y furia y pasión, y yo tenía mucho dolor que quería dejara salir... Pasé por algunas cosas horribles, y ahora puedo reír porque he pasado por varios años de mucha terapia física y mental, y terapia emocional para sanarme. Mi música ha sido maravillosa para mí. Pero, tú sabes, en algún momento fui un caparazón de mi antiguo yo".
La cantante perdió el Oscar ante la canción de Sam Smith de la película de James Bond, "Writing's on the Wall", pero aún así emergió victoriosa con su aclamada actuación.
Después de la ceremonia, Gaga reveló las dificultades que pasó al ensayar la canción y agradeció a sus acompañantes en el escenario por unírsele y mostrar su valentía.
"Gracias por pararse junto a mí en el escenario. Gracias por todas las cosas que dijeron, por escuchar mi historia y compartir la suya. Nunca lo olvidaré. 50 sobrevivientes, muy valientes, de implacable determinación", escribió la artista.

domingo, 28 de febrero de 2016

La polémica del derecho al olvido para abusadores sexuales



El rector de un colegio de Honda, condenado hace diez años por abusar de un menor, tiene derecho a pasar la página. Pero merece un debate si su lugar en la sociedad está donde debe interactuar con niños y adolescentes.
 La polémica del derecho al olvido para abusadores sexuales Foto: Ingimage - Javier De La Torre

Hasta el 22 de noviembre de 2015, Luis Alfonso Cano trabajaba sin problemas como rector del colegio Antonio Herrán Zaldúa de Honda. Nadie, ni los estudiantes de la institución, ni sus padres, conocía su pasado. Una década atrás, Cano, oriundo de Barranquilla y elegido por méritos para manejar el plantel, había pagado cinco años de cárcel por acceso carnal abusivo con un menor de 14 años y por pornografía infantil.
Ese día de noviembre, Salud Hernández-Mora denunció el caso en El Tiempo en un artículo titulado ‘El zorro cuida gallinas’, en el que se preguntaba: “¿A quién nombraría rector del colegio de sus hijos? ¿A un depravado que abusaba de niños (…)?”. Ante el escándalo, Cano confrontó a sus colegas y a los padres y recordó que “todos merecemos una segunda oportunidad”. También le pidió al diario dejar de referirse a su pasado y solicitó a la Corte Suprema de Justicia borrar de sus bases de datos las menciones explícitas de su nombre.
La semana pasada, la misma periodista volvió a ventilar el tema, al contar que Cano permanece en el colegio y que, a pesar de que familias y profesores lo respaldan, hay quienes ven con ojos críticos su presencia allá. El caso pone en evidencia la necesidad de garantizar en Colombia el derecho al olvido. Pero, a la vez, plantea un debate sobre los límites de ese derecho cuando su ejercicio puede terminar afectando a otros. En el caso de Honda, a cientos de menores de edad.
La cárcel es parte del ADN de cualquier sociedad moderna, pues permite castigar a quien ha cometido un crimen y darle una segunda oportunidad tras pagar por él. Esto solo es posible bajo la condición de que la sociedad, en efecto, le permita construir una nueva vida. Para esto, las democracias cuentan con mecanismos entre los cuales se encuentra el derecho a pasar la página. Como sostiene el expresidente de la Corte Suprema de Justicia Jorge Aníbal Gómez, “el derecho al olvido es un esfuerzo por garantizar la resocialización”.
Este principio adquiere relevancia en un mundo en el que la información está presente en todas partes y en todo momento y en el que la tecnología se ha metido en la vida privada. La propia Hernández-Mora cuenta que conoció el caso del rector Cano porque un curioso un día puso su nombre en Google y, después de unos minutos, descubrió su pasado oscuro. Ese es el caso de miles de personas que han cometido pecados mucho menores que los del rector de Honda y que han pagado por ellos, pero que ven en la imposibilidad de borrarlos de las bases de datos o de internet un obstáculo para poder vivir.
Sin embargo, el olvido tiene límites, pues no puede convertirse en un factor desestabilizador para la sociedad. En Honda, las advertencias de la opinión pública y los temores de algunos padres de familia son legítimos, ya que nada impide que el rector, a pesar de la buena conducta que ha mostrado hasta hoy, pueda reincidir. Desde este punto de vista, su presencia allí configura un peligro potencial para la integridad física y psicológica de los estudiantes de un colegio.
Ante tales riesgos, el derecho al olvido, sobre todo al tratarse de crímenes graves, no puede quitarles a las personas la posibilidad de conocer su entorno. Y tampoco puede torpedear el deber de los medios de comunicación de informar. Para la constitucionalista Catalina Botero, exrelatora para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, siempre debe considerarse “la relevancia” de la información. “La propia corte ha dicho que (…) la información resulta relevante cuando una persona ha sido condenada, por ejemplo, por abuso sexual con niños y niñas y luego aspira a ser docente en un colegio”, recuerda.
El debate tiene lugar en todo el mundo y Colombia no es el único país que todavía debe recorrer un trecho para conseguir garantías integrales para el ‘borrón y cuenta nueva’ de quienes desean reintegrarse a la sociedad. Pero lo que dejan claro las experiencias de otras naciones es que, para que funcione, el derecho al olvido debe ejercerse al derecho.



lunes, 15 de febrero de 2016

La denuncia de los abusos sexuales pone en marcha la curación del trauma



http://www.elperiodico.com/es/noticias/sanidad/abuso-sexual-denuncia-policia-terapia-infantil-4893666


Observar con callada admiración el paso de una adolescente de cuerpo atractivo es un acto reflejo y normal en hombres de todas las edades, con matices de intensidad, pero esa admiración se convierte en agresión cuando del pensamiento de "¡ay, qué culo!" se pasa "al acto" de tocarlo, describe la psicoanalista Laura Kait.


"El primer pensamiento es habitual, al igual que las fantasías eróticas, pero llegar a la acción supone abusar sexualmente de un menor y eso forma parte de lo ilegal -añade Kait-. Ese acto, que no lo emprende cualquiera, hay que denunciarloinmediatamente ante los Mossos o el juzgado de guardia". En ese momento, considera la especialista, el niño o niña agredido iniciará la curación del trauma. "La única protección verdadera de la víctima de un abuso sexual es la apelación ante la ley -asegura Kait, miembro de Red Umbral, que ofrece atención psicológica-. Es un acto imprescindible y terapéutico".
Antes de la visita a la comisaría o el juzgado, estaría bien ir en busca del pederasta y "enfrentarlo" a lo que ha hecho, desde la posición de los padres, de adulto a adulto. "Ese 'dar la cara por su hijo' es bueno para todos", añade. 
En caso contrario, alertan los especialistas, si los padres deciden disuadir a su hijo de denunciar el abuso sufrido el padre y la madre serán vistos por el pequeño como "cómplices" del agresor. "Aunque le den credibilidad -puntualiza Kait-. Si no hay denuncia, no hay remisión".


PERSONAS QUE DISFRUTAN POCO

Quien ha sufrido un abuso sexual en la infancia puede tener graves dificultades para disfrutar de las relaciones sexuales de adulto. "Es posible que las evite el resto de su vida", asegura la psicoanalista. "Hace poco traté a una paciente de 45 años que sigue siendo virgen -explica Kait-. Cuando tenía 8 años, un tío suyo abusó de ella y dijo 'nunca más'". 
Algunas adolescentes que han sufrido abuso desarrollan una conducta sexual "promiscua" y exagerada, visten de forma innecesariamente provocativa o se involucran en relaciones poco o nada sanas, explica el psicólogo Joaquím Puntí. "Tienen dificultad para iniciar relaciones personales que no sean autodestructivas", sintetiza.
Aunque no todas ls personas que han sufrido abusos necesitan ayuda trerapéutica, no hay duda de que el agresorsiempre la necesita , indican los especialistas. Las concecuencias traumáticas son más graves cuando el agresor ha sido un familiar -un tío, un primo muy afectuoso o el hermano mayor- ya que esa circunstancia puede dar lugar a sentimientos contradictorios.

COMO VIVIR UNA CATÁSTROFE

Sufrir un abuso, agresión que los especialistas equiparan a vivir una catástrofe medioambiental o bélica, tiene un camino de resolución. Lo peor que se le puede anunciar a quien lo ha sufrido es que "arrastrará" sus secuelas toda la vida, advierte Puntí. "Es necesario desmenuzar qué ocurrió en esa relación traumática -dice-. Es imprescindible la reelaboración emocional de ese trauma, "ventilar" esas emociones, aceptar que se vayan y asumir que la vida continúa.

martes, 15 de diciembre de 2015

Prevenir el abuso sexual infantil

Los abusos sexuales a menores parecen ser un tema tabú aún a día de hoy. Me ha resultado sorprendentemente complicado dar con datos actualizados sobre la incidencia y prevalencia de las víctimas infantiles de abusos sexuales en España. Sin embargo, no por silenciar los hechos desaparece este grave problema.
Finkelhor señala que en 2005 el porcentaje de víctimas infantiles se situaba entre el 78% y el 89% a nivel mundial. En España, según un estudio de Féliz López, en 1994 un 23% de niñas y un 15% de niños menores de 17 años habrían sufrido al menos un caso de abuso sexual, y de éstos un 60% no habría recibido nunca ningún tipo de ayuda.

En cuanto a los estudios de las Naciones Unidas de 2006, éstos afirman que al menos un 7% de las mujeres (dato que puede variar hasta el 36%) y el 3% de los hombres (variando hasta el 29%) confesaron haber sido víctimas de violencia sexual durante su infancia. Según estos estudios, entre el 14% y el 56% del abuso sexual de niñas y hasta el 25% del abuso sexual de niños fue perpetrado por parientes, padrastros o madrastras.

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La mayoría de estudios sobre el abuso sexual infantil coinciden en que, en su mayoría, las víctimas son niñas, pero es importante que no nos olvidemos por ello de los niños, pues aunque sólo fuera un varón el que es abusado sexualmente, el problema es exactamente igual de grave.

La sexualidad en niños y niñas es un tema del que no se habla en la sociedad generalmente. Se cree, erróneamente, que los niños ‘no tienen’ sexualidad, sin embargo no es así. La sexualidad en los niños y niñas se expresa mediante la curiosidad y la exploración, siendo normal y sano su interés por su propio cuerpo, por las diferencias anatómicas y por el acto sexual.

Aunque estas conductas son sanas, es cierto que pueden preocupar a los padres cuando son excesivas o van más allá de los límites que los adultos consideramos ‘normales’. Ante la duda de si es un indicador de alguna problemática grave, siempre podemos contactar con un profesional para quedarnos tranquilos.

Ahora bien, si lo que nos da miedo es que nuestro hijo, sobrina, nieta o vecino sea víctima de abusos sexuales, la mejor manera de disminuir la probabilidad es la prevención. Se ha demostrado que la actuación desde los centros educativos es efectiva y logra bajar el número de niños afectados. Aun así, no podemos pasar por alto los recursos tan poderosos que podemos ofrecer desde la familia.

- Mejorar el nivel de conocimiento sobre sexualidad de nuestros niños. ¿Cómo? Hablando con ellos sobre sexo, respondiendo a sus preguntas de forma que lo entiendan según su edad, o también ofreciéndoles la posibilidad de que lean algún libro o vean algún documental sobre el tema pero siempre estando accesibles para resolver sus dudas y, de paso, comprobar que la información es fiable.

- Respetarles cada vez que no quieran expresar afecto. Muchos de nosotros tenemos la costumbre de dar excesiva importancia a las convenciones sociales, como lo es, por ejemplo, dar un beso o dos cuando saludamos a alguien. Esto es algo que aprendemos con el tiempo, y a medida que crecemos lo vamos incluyendo en nuestro repertorio de conductas. Pero, mientras tanto, es recomendable respetar el ‘no’ de nuestros pequeños. Si no quieren dar un beso, no hay por qué obligarles. Si les dejamos ser, ellos solos lo aprenderán y, de paso, crecerán con la sensación de estar siendo valorados y respetados, de tener control sobre ellos mismos, y les estaremos dando un recurso fundamental como es el hecho de saber que si no quieren tener contacto físico con otra persona, no tienen por qué hacerlo ni tienen que sentirse culpables por ello.

- Que los padres/madres (u otros familiares o allegados) vivan su propio amor y sexualidad de una forma positiva. Este punto puede hacerse infinitamente amplio, por lo que habría que ver cada situación en particular pues se trata de un tema complejo. Lo que sí es importante que quede claro es que, sin darnos cuenta, podemos estar transmitiendo miedos y limitaciones con respecto a la sexualidad porque nosotros los padecemos. Resolviéndolos en nosotros mismos estaremos ayudando a nuestros niños, ya que somos sus modelos de conducta.

- Evitar obligarles a la fuerza para que hagan lo que los adultos queremos. Aun no tratándose de comportamientos relacionados con la sexualidad, forzar a los niños ‘porque sí’ o ‘porque yo lo mando’, de forma más o menos violenta, es un factor de riesgo a la hora de que puedan defenderse en situaciones de abuso. Si un niño aprende que a la autoridad hay que obedecerla siempre sin cuestionarse los motivos, lo aprenderá en todos los ámbitos de su vida. Lo más adecuado es explicarles siempre el por qué de las cosas, y si no lo que queremos que haga no es algo de vital importancia, respetar su negativa o utilizar otros recursos como la negociación.

- Respetar la intimidad de nuestros niños y niñas. Gestos como llamar a la  puerta antes de entrar en su habitación o en el cuarto de baño (una vez tengan edad de estar ahí solos), vestirlos y desvestirlos con su consentimiento (en la medida de lo posible, pues sabemos lo difícil que resulta hacer esto en medio de nuestro ritmo frenético), etc. Si crecen con el sentimiento de que son dueños de su privacidad les será más fácil defenderla en caso de enfrentarse a una situación de abuso.

- Ayudarles a desarrollar habilidades sociales. Esto significa, entre otras cosas, enseñarles a decir ‘no’ cuando así lo deseen, y la manera más efectiva de que aprendan a decir ‘no’ es respetarles cuando se nieguen a hacer algo  (siempre que no sea algo que vaya en contra de su integridad o la de otra persona, claro). Además, con ello estaremos promoviendo la confianza en sí mismos y su autoestima.

- Confiar en sus ‘instintos’. Si nosotros como adultos confiamos en que nuestros niños saben con quiénes se sienten a gusto y con quiénes son, si respetamos su decisión de no querer pasar tiempo con ciertas personas con las que no están cómodos, estaremos ayudándoles a que confíen ellos también en sus propias sensaciones. Esto les ayudará a rechazar y alejarse de situaciones que puedan resultarles dañinas en un futuro.

Éstas son sólo algunas de las actitudes que pueden ayudar a disminuir el riesgo de nuestros pequeños a sufrir abuso sexual o, en general, cualquier otro tipo de abuso por parte de otras personas. En todo el mundo, una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres afirman haber sufrido abusos sexuales en su infancia. Estos niños y niñas tienen mayores probabilidades de verse implicados en otras formas de abuso en su vida futura, de ahí la enorme importancia de poder proporcionarles el mayor número posible de recursos de protección contra estos delitos. Además, educando y dando a nuestros niños las herramientas necesarias para protegerse de estas situaciones, estaremos colaborando igualmente a que tampoco jueguen en un futuro el papel de la persona que agrede sexualmente.

Esperanza G. Harriero
hola@esperanzaharriero.com

martes, 10 de noviembre de 2015

Y Volví a nacer.

Y Volví a nacer. 
Lo más difícil de enfrentar luego de un abuso sexual en la infancia no es el hecho de decidir si se sobrevive, si se vive, si se muere en vida o si se acaba con ella, aunque conozca muy bien cada una de estás etapas anteriormente mencionadas.
Puede qué se escoja la opción de continuar viviendo y tratar de sobrevivir, luego qué se logra escapar de las situaciones qué realmente pudieron matarme, ser una persona "normal" y tener una vida socialmente aceptable me enfrentó quizás con la segunda prueba de fuego más terrible, me he encontrado conmigo misma tratando de adivinar para qué continuo con vida.
Soy una soldado qué peleo y gano su propia batalla a la muerte pero ¿ ahora que ? Cómo vivir en una sociedad qué nunca va a entender lo qué sientes cada día al regresar a casa, cuándo comienzas tu verdadera realidad, cuándo te quitas la careta y empiezo mi propia lucha con mis demonios.
Recuerdos,  pasado , dolor y una vida sin vida.
Soy una sobreviviente qué se ve a si misma mucho más valiente cuándo era una niña frágil e inocente aunque abusada y callada, logre sobreponerme al dolor , a la indiferencia de mi familia , a la falta de apoyo para continuar pero aún así lo logré,  sobrevivi!!!!
Y ahora me pregunto ¿para qué?  Qué es lo qué deba hacer ahora con una vida a medias sin felicidad ni paz engañando a todos con la idea de qué soy una mujer segura, exitosa y diciendo qué soy una sobreviviente?  No se cuál camino tomar si no me siento felíz. 
No encuentro la razón por la cuál luche tanto por mantenerme con vida, sin vida!!!!
...........

Una sobreviviente más.

domingo, 25 de octubre de 2015

Cuando los relatos del primer abuso sexual de los brasileños invadieronTwitter



Esta semana se estrenaba en Brasil la primera edición infantil del concurso de cocina MasterChef. Como en la versión adulta, las redes sociales han hervido con comentarios, memes y chistes. El problema es que algunos de ellos eran delictivos. En publicaciones realizadas desde varios perfiles de Twitter pudieron leerse cosas como esta: “¿Si es consentido, es pedofilia?”, preguntó uno. “Esta tal Valentina con 14 años será como las secretarias de las películas porno”, dijo otro.
Valentina - una de las participantes-  de pelo liso y rubio y ojos claros, tiene 12 años y parece una niña de 12 años. Pero, aunque pareciera mayor, ¿estarían permitidos este tipo de comentarios? Para Viviana Santiago, especialista en género de la ONG Plan Internacional, que combate la violencia sexual contra las niñas, no. “Cada vez que una persona dice que no sabía que Valentina era una niña, o que no parece que sea una niña, está diciendo que se le puede hacer este tipo de comentario a una mujer”, dice. “Peor que transformar a esta niña en una mujer es el hecho de asumir que a esta mujer la deberían violar”.
La parte buena de esta historia es que Internet es, a la vez, el escenario donde se producen acosos y donde las mujeres se organizan y se expresan de forma colectiva. Al día siguiente del torrente de mensajes desagradables sobre Valentina, ThinkOlga, un think thank brasileño que discute cuestiones feministas, lanzó el hashtag #PrimeiroAssédio (primer abuso). Y miles de mujeres y hombres atendieron al llamamiento. Relataron públicamente la primera vez que sufrieron abuso sexual. O al menos la primera vez que recuerdan haber sufrido algún tipo de abuso. Para Juliana de Faria, una de las mujeres al frente de Olga, el espacio fue importante para poner en evidencia un problema. “Es importante decir que muchas mujeres están hablando por primera vez sobre los abusos que han sufrido”, dice.

viernes, 16 de octubre de 2015

El destino de una víctima sexual en la infancia no es convertirse enagresora en la edad adulta



“En contra de la creencia popular, la mayoría de víctimas de abusos sexuales en la infancia no se convierten en agresoras en la edad adulta. De hecho, aquellas víctimas que sí se han convertido en agresoras, principalmente hombres, presentan otros factores de riesgo, además de la victimación sexual, tales como malos tratos o neglicencia en sus cuidados, cuyo cúmulo los ha llevado a asumir conductas abusivas en la edad adulta”. Con estas palabras resume Ainara Jauregui Sansinenea, licenciada en Derecho por la UPV/EHU (España), su trabajo de fin de grado en Criminología. El trabajo ha sido dirigido por la profesora Gema Varona, investigadora doctora permanente del Instituto Vasco de Criminología de la UPV/EHU, y lleva por título ‘El círculo victimal en la victimación sexual infantil’.

Para realizar su estudio Ainara Jauregui -en base a la criminalidad registrada y sin perjuicio de la victimización oculta- analizó 51 sentencias, principalmente condenatorias, emitidas entre los años 2004 y 2014, tanto por la Audiencia Provincial de Gipuzkoa como por el Juzgado de Menores de San Sebastián, incluyendo en este caso no sólo sentencias sino también expedientes. El trabajo de campo fue completado con entrevistas a dos expertos en el área de los abusos sexuales, un terapeuta y un psicoterapeuta, que ha tratado no solo a víctimas sino también a agresores.

El trabajo constata que en un 38% los abusos sexuales se producen en el seno de la familia y un 35% fuera de la misma, aunque llevados a cabo por conocidos de las víctimas. “Cuando se produce dentro de la familia, en un 40% de los casos que he estudiado, el agresor es el padre biológico y en un 16%, el tío. Sin embargo, cuando ocurre fuera del ámbito familiar, en un 48% el agresor es un amigo de la víctima o de su familia”, subraya Ainara Jauregui. Las víctimas, en su mayoría mujeres (74%), sufren las agresiones sexuales a muy temprana edad, entre los 5 y los 9 años (22%), aunque la gran mayoría de los abusos ocurren entre los 10 y los 14 años (42%). Las víctimas varones a su vez, en su mayoría, en un 22%, sufren las agresiones entre los 10 y los 14 años, y, tiene menor incidencia entre los 5 y los 9 años (7%).

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Ainara Jauregui Sansinenea. (Foto: UPV/EHU)

Las secuelas de estos abusos sexuales en la infancia pueden manifestarse a corto y a largo plazo y pueden materializarse de distinta manera en virtud de diversos factores como la naturaleza o duración de los abusos, la edad de la víctima o su vínculo con el agresor. “En la etapa preescolar estas víctimas pueden mostrar, por ejemplo, una conducta sexual inadecuada, sufrir pesadillas, episodios de ansiedad o sufrir un retroceso en el control de los esfínteres. En el periodo escolar, entre los 6 y 11 años, pueden padecer depresión, sentimientos de vergüenza y culpa, mostrar hiperactividad, problemas de conducta o baja autoestima, entre otras consecuencias. En cuanto a la adolescencia, pueden mostrar, por ejemplo, conductas autolesivas, suicidas, antisociales -al participar en actos delictivos, por ejemplo- o de alto riesgo –como prostituirse- pudiendo, en este caso, llegar a sufrir una revictimización”. Sin embargo, resulta imprescindible recalcar que “no existe un único patrón de síntomas, sino que dependerá de una serie de factores que atenuarán o, por el contrario, agravarán las secuelas del suceso en cada caso, por lo que no necesariamente estarán presentes en todas y cada una de las víctimas”.

Sin embargo, existe un gran silencio en torno a la victimización sexual infantil y, en muchos casos las agresiones no son denunciadas. “Uno de los elementos esenciales del abuso sexual infantil es el secretismo –se lleva a cabo en secreto y, demasiadas veces, así suele permanecer-. Por ello, la cifra negra existente en este ámbito es enorme, de tal forma que se da el fenómeno que muchos denominan la punta del iceberg, en el que se tiene constancia de un mínimo de casos, mientras que la gran mayoría son silenciados por miedo o vergüenza, entre otros motivos”.

Este hecho cobra especial gravedad, en palabras de Ainara Jauregui, “si tenemos en cuenta que el abuso sexual infantil constituye un gravísimo problema de salud pública, ya que puede llegar a acarrear consecuencias devastadoras para sus víctimas. Así, si bien es cierto que la gran mayoría supera esta situación, existen víctimas que, por su inferior capacidad para hacer frente a un hecho traumático o por su mayor vulnerabilidad, quedan gravemente dañadas hasta el punto de que algunas de ellas incluso pueden llegar a convertirse ellas mismas en agresoras de menores”. Sin embargo, el trabajo realizado constata que no existe una relación causa y efecto. “Para llevar a cabo la transformación de víctima a agresor deben entrar en juego otros factores de riesgo, no solo la victimación sexual sufrida en la infancia”, subraya. (Fuente: UPV/EHU)

domingo, 27 de septiembre de 2015

Los chicos no mienten: la dura historia de Daniela Lezcano



Por Mariana Portilla, de la redacción de NOVA
Daniela Lezcano, psicóloga con especialización en maltrato y abuso infantil, enfrenta un juicio en el Tribunal Oral Criminal Número 1 de Tandil luego de que el dibujo de una nena a la que atendió apareciera adulterado con una mueca de tristeza.
El hecho aconteció en 2010 cuando la menor, después de un año y medio de terapia, llegó a su sesión semanal con un hematoma a la altura de la cadera y le relató a la profesional que se había golpeado en una situación de forcejeo.
“Me cuenta que su padre la había querido abusar. Le informé a la madre de la situación, le entregué los dibujos que su hija había hecho en terapia y ella los llevó a la Comisaría de la Mujer, donde realizó la denuncia.  El equipo técnico del Juzgado de Familia evaluó a la nena, establecieron que había indicadores de abuso sexual y le impusieron una restricción de contacto al padre”, repasó Lezcano en diálogo con NOVA.
En 2011, y a raíz de declaraciones a la prensa de Patricia Perelló, abogada defensora del presunto abusador, el fiscal Marcos Eguisquiza le notificó que era investigada por falso testimonio y falsificación de instrumento privado.
“La acusación radica en que yo tergiversé o toqué los dibujos. Uno de ellos estaba completo: había caras tristes y una casa, que la criatura no había hecho porque sus trazos eran mucho más básicos. Pero yo tampoco lo hice”, señaló la profesional.
Ante la posibilidad de que Lezcano hubiera inducido a la menor a denunciar a su padre, el caso fue elevado a juicio y el fiscal solicitó una condena de ejecución condicional y la inhabilitación de dos a cinco años para ejercer como psicóloga.
“Hay que fijarse bien en qué manos estuvieron los dibujos, ya que pasaron un año y media sin cadena de custodia en la Comisaría de la Mujer”, indicó.
Eguisquiza consideró fundamental la declaración de la menor en Cámara Gesell, quien durante su relato no hizo ninguna alusión al abuso sexual investigado.
Sin embargo, la psicóloga consideró que las preguntas que realizó el perito oficial puntualizaban en la actividad que la niña mantenía con ella: “La interrogó sobre lo que hacía en mi consultorio y si recordaba lo que había dibujado aquel día. Intentaron decir que yo la ayudaba a hacer los dibujos”.
Actualmente, Lezcano continúa trabajando a pesar que en 2012 el Colegio de Psicólogos del Distrito Ocho, al cual pertenece, le impuso como sanción administrativa el bloqueo de su matrícula y la inhabilitación para ejercer por dos años.
“Dieron por hecho que induje a la niña y falsifiqué la documentación, pero apelé. Éste fue el único Colegio que no se pronunció y repudió el Síndrome de Alienación Parental (SAP)”, manifestó la profesional.
El SAP, invalidado por dos dictámenes del Congreso de la Nación, es la estrategia de los denunciados en descalificar la voz de sus denunciantes alegando que no es la palabra real de niños y niñas sino la de las madres, en la mayoría de los casos.
Rechazos y adhesiones
“Leo muy poco los diarios porque me hace mal. Hace cinco años que estoy atravesando esta situación y me parece injusto. El multimedio local baja línea contantemente para perjudicarme”, expresó Lezcano, quien aseguró que en Tandil hubo múltiples casos de abuso sexual que generaron que un grupo de familias se autoconvocaran para hacer las denuncias públicas al Ministerio de Justicia de la Nación.
“El fiscal tiene como propósito instalar que un psicólogo puede fabricar pruebas. Eso es muy grave porque estaríamos hablando que los adelantos de los profesionales y organizaciones que luchan por los derechos de los niños quedan por tierra”, advirtió.
Lezcano también afirmó que su abogado patrocinante, Carlos Zimerman, está realizando “un excelente trabajo” y recordó que llegó a ejercer su defensa a pedido del Gobierno nacional, luego de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tomara conocimiento de la “persecución judicial y personal que estaba viviendo”.
En este sentido, informó que cuenta con dos  Amicus Curiae en apoyo a su persona y labor en pos de los derechos de los niños vulnerados por el delito de abuso sexual. Ambas presentaciones fueron realizadas por el Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CASADICN) y el Colectivo Nacional de los Derechos de la Infancia y Adolescencia. Asimismo, agradeció el respaldo de funcionarios provinciales y nacionales.
El martes 29 a las 10 de la mañana, organizaciones sociales que luchan contra este flagelo llevarán a cabo una radio abierta en las puertas del Tribunal en apoyo a la psicóloga.
“Este juicio es una bisagra para que no se repita la persecución judicial a ningún otro profesional que trabaje en la visibilización del delito de abuso sexual infantil con el fin de acallarlo”, finalizó Lezcano. 

jueves, 18 de junio de 2015

ROMPER CON EL SILENCIO


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PRISIONEROS ASI