miércoles, 11 de abril de 2012

Siempre ha sido así.


Utilizamos esta frase muchas veces y en diferentes situaciones; ya sea para referirnos a algo positivo y por lo tanto no hay por qué cambiarlo o para referirnos a algo negativo y que nos resignemos a ello pues no hay manera de cambiarlo. Pero,  ¿de verdad no hay necesidad de cambiar las cosas? ¿No se puede potenciar lo positivo? ¿No se puede transformar lo negativo en algo de provecho? ¿No vale la pena el esfuerzo? ¿Más vale malo conocido? ¿Si nadie más que yo se da cuenta... vale la pena? ¿Para qué cambiar algo que ya funciona?

Me atrevo a decir que todos tenemos miedo al cambio, nos aterra salir de nuestra zona de confort. Hacer un cambio implica riesgos, cansancio, pérdida, trabajo duro, pensar... Hay cambios que requieren de poco y que incluso pasen desapercibidos para los demás; hay cambios que transforman el mundo y requieren de mucho; hay cambios que destruyen.

Si la gente se hubiera atenido a esas palabras, si nadie hubiera pensado que las cosas pueden mejorar o que por lo menos vale la pena el intento el mundo no sería lo que es hoy, no existiría gente luchando por una causa o un sueño. No es mi objetivo entrar en un debate acerca de los eventos que cambiaron la historia de la humanidad, quiero hablar acerca de los hechos que pueden cambiar la propia historia.

Hace más de un año que no tengo contacto con mi abuela y sus hijos, tengo noticias de ella a través de mi madre, fue un año duro y no me había dado cuenta que era por el duelo que estaba en desarrollo... sí... sufrí una pérdida porque al plantear un límite y hacer algo al respecto no solo me alejé de aquello que me hacía daño sino de aquello que era positivo (por mucho o poco que fuera) y eso dolió. No he cambiado de opinión y puedo decir que me siento en paz con mi decisión, las consecuencias han sido positivas hasta el momento a pesar de las dificultades que se hayan presentado.

Hace ya más de 6 meses mi madre habló conmigo acerca de mi abuela, tuve que contarle una ínfima parte de lo que me hacían mis tíos para que comprendiera por que no deseaba volver a esa casa, por que no toleraba la sola presencia de mis tíos y la necedad de mi abuela de protegerlos. Respecto a la tolerancia mi madre pensó que en cualquier momento yo iba a ser presa de un ataque de histeria y hacer una escena, tuve que explicarle que no se trataba de explotar... se trataba de poner fin a una situación con la que ya no podía vivir. Respecto a mi abuela mi madre dijo "siempre ha sido así, ella no va a cambiar, ya sabes que eso viene de la familia"


ESO se refiere al machismo, ese machismo que desgraciadamente se fomenta de madres a hijos, donde las hermanas atienden a los hermanos porque así debe ser, donde el hombre tiene la prioridad, donde la mujer al casarse pasa de ser "Juanita Pérez" a ser "Juanita Pérez de ____", donde aunque las mujeres son tratadas como princesas también son tratadas como sirvientas de los hombres de la familia, donde la mujer tiene que superarse pero pobre de ella si por hacerlo descuida a su marido.

Siempre ha sido así... ¿y por eso debo aceptar? ¿por eso tengo que seguir sufriendo? ¿me aguanto y me callo? ¿aunque no me agrade o no esté de acuerdo con ello es mi obligación perpetuar esa manera de vivir? ¿a costa de mi vida, mis relaciones, mi salud mental y física?

...ella no va a cambiar... precisamente porque ella no va a cambiar yo tengo que hacerlo.

Durante mucho tiempo tuve la esperanza o el sueño estúpido de que ella cambiaría,  que ella me entendería, que ella me apoyaría al 100%, que ella por lo menos aceptaría mi posición y la respetaría. Intentó hacerlo a su manera, intentó lavar la ropa en casa, mintió, cuidó de mí pero también los protegió a ellos y yo tenía que estar de acuerdo con eso. Admiro a esas madres que a pesar de su dolor son capaces de entregar a sus hijos para que rindan cuentas de sus actos, son a mi parecer mujeres con una fuerza fuera de este mundo.

Cuesta mucho trabajo romper con esa inercia, especialmente si no se cuenta con alguien que valide y respete tus sentimientos. Para sanar hay que cambiar, tenemos mucho trabajo interno pero se necesita también de apoyo y comprensión, se puede aunque no se cuente con ello pero cuesta más trabajo y es más doloroso... además existe la posibilidad que nos quedemos a medio camino.

Estaba en un camino que me hacía infeliz, estaba conforme lo establecido, resignada a que "siempre había sido así" 
y por lo tanto no tenía más opción, pero... sí tenía opción, tuvo su costo pero ha valido la pena.

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