martes, 9 de octubre de 2012

Seguimos navegando


Hoy me ha tocado ratito de terapia con mi psicólogo. Me he encontrado bien, a gusto y cómoda, como casi siempre. Me he desahogado. Como él dice, meto quinta y aprovecho bien el tiempo! Jajajajaja. Entre risas y bromas le he hecho mi resumen de este verano. Intento reírme, quitarle hierro y eso me facilita un poco todo. Estaba nerviosa. Si, lo confieso, me sigo poniendo nerviosa después de casi 2 años. Nunca sé cómo saldré pero esta vez he salido, también como últimamente, sonriendo y contenta.

Hemos hablado de cómo me siento ante esas imágenes que se me han venido de momentos bonitos con mi tío y bueno… Me da pena. Me hacen sentir mucho dolor, por qué lo estropeó todo? Supongo que nunca lo entenderé y prefiero no perderme pensando en lo que podría haber sido y no fue. Nada justifica lo que me hizo ni el dolor que ha causado a nuestro alrededor. El silencio, las miradas esquivas, los reproches, el rencor, el miedo, la culpa, la vergüenza… Nada de eso hubiese existido si él no hubiese traicionado mi confianza y supongo que como bien me dijeron hace unos meses, es esa traición la que a día de hoy me sigue doliendo.

Esta vez mi psicólogo casi no me ha dicho gran cosa. Me refiero en cuanto a grandes consejos o frases de estas que a mí tanto me gustan pero me ha hecho una pregunta justo antes de acabar que me ha dejado un poco descolocada. Me ha preguntado que si me he planteado hablar con mi tío de adulto a adulto, es decir, tranquila. La idea sería algo así como decirle “Lo que me hiciste no estuvo nada bien.” No me lo esperaba y le he dicho que no de una manera muy borde, en plan “Estás loco”. Ahora estoy bien así como estoy. Ahora mismo no necesito nada más, o eso creo. No sé… No me veo hablando con él con calma. Soy tan impulsiva que me da miedo no controlar mis emociones ni sé si sería capaz de dominar una situación así. Como os digo, le he contestado casi a la defensiva y luego él me ha calmado un poco. Me ha dicho que no pasaba nada, que era simplemente una pregunta… Pero me ha dolido. No me la esperaba ni mi reacción tampoco. Por la tarde he estado dándole vueltas y cuanto más lo pienso, menos locura me parece y más segura me siento de mí misma. Si he pasado por este verano y sigo ahora también viendo a mi tío y siguiendo adelante con mi vida casi sin venirme abajo… Por qué no voy a poder hablar con él de esto? Pero me da miedo… No sé… Hasta qué punto es necesario hablar con él o enfrentarle de esa manera? Ahora mismo es un sí pero no pero no pero sí… Yo como siempre, hecha un mar de contradicciones.

Voy a intentar no agobiarme con el tema. Ahora estoy de vacaciones y puedo pensar tranquila en todo y lo quiero hacer pero sin arrebatos ni decisiones precipitadas. Si tiene que pasar, pasará. Si tengo que dar ese paso, lo daré. Sabré cuando y cómo darlo. De momento sigo navegando y disfrutando del camino que, aunque a veces esté lleno de baches, es precioso.

Gracias por leerme y estar aquí conmigo. Me llena y me hace feliz.

Gracias de todo corazón.



Hoy os dejo con un poquito más de mi pequeño cuento y con un unas frases de una canción que me encanta,

“Nos vemos en el camino que queda por recorrer. Quiero que vengas conmigo y a tu lado yo estaré.”

¡¡Un abrazo muy fuerte!!


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